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El imperialismo antes de atacar militarmente a un país primero lo asfixia e intoxica mediáticamente, primero bombardea la conciencia y sensibilidad del pueblo y luego despliega su arsenal bélico. Este bombardeo no sólo ocurre en la dimensión de lo informativo, en el terreno de las noticias, de la información y con la difamación y la mentira, sino que se trata de todo un trabajo simbólico estético y discursivo que elabora el poder económico, desde el entretenimiento, que genera sumisión y hace que los y las explotados(as) asuman y defiendan el sistema que los explota, y sigan a sus líderes y partidos políticos.

El pueblo venezolano ha venido combatiendo contra un feroz terrorismo comunicacional cuyo único objetivo es acabar con la Revolución Bolivariana para echar por tierra todas las conquistas que ha logrado el pueblo organizado y así controlar nuevamente el petróleo para que esté al servicio de Estados Unidos.

Contra el terrorismo mediático también luchó incansablemente el Comandante Supremo, Hugo Chávez, quien gracias a un esfuerzo titánico logró, junto al pueblo organizado, sentar las bases para la construcción de una nueva hegemonía comunicacional. Si bien estos esfuerzos han sido enormes y logró colocar a Venezuela en la vanguardia de este combate mediático, tanto en América Latina como en el resto del mundo, aún falta mucho camino por construir.

En su primer consejo de ministros del nuevo ciclo de la Revolución Bolivariana, efectuado el 20 de octubre de 2012 y conocido como “Golpe de timón”, el Comandante Chávez alertó a su gabinete de gobierno y a todo el pueblo venezolano, que para garantizar la continuidad de la revolución era fundamental el tema comunicaiconal, puesto que se trata de convencer y no de imponer, porque “una de las cosas esencialmente nuevas de nuestro modelo es su carácter democrático”.

Para ello hay que asumir, ante todo, que la comunicación es un eje tan estratégico como el militar, energético y alimentario, como un asunto de soberanía, de defensa y garantía de la continuidad de la Revolución Bolivariana.

Por lo tanto es necesario e importante elevar la producción de contenidos comunicacionales, y su diversidad y calidad, que logren comunicar la revolución, narrando no sólo la obra de gobierno sino  los procesos creadores del pueblo organizado en su lucha por la construcción y consolidación de un estado socialista y comunal, así como la crítica profunda y mordaz al capitalismo. Ésta no es tarea que pueda ser cumplida sólo por el SIBCI sino que implica el crecimiento exponencial de nuestra capacidad productiva a nivel de PNI, documentalistas, periodistas, cinestas y medios comunitarios y alternativos.

 

Como paso primordial para lograr una transformación profunda en el área comunicacional de la Revolución es urgente hacer un censo nacional que permita diagnosticar científicamente en qué situación están los comunicadores y  creadores audiovisuales a escala nacional, cuántos son, dónde están, qué equipos tienen, qué producen, qué les falta, cuáles son sus fortalezas, debilidades y dónde se difunden todos los materiales que producen.

Ya con esta información, el sector de comunicación del Gran Polo Patriótico propone una hoja de ruta que se estructura en 6 vértices de acción:

 

1.    Lucha contra latifundio mediático

2.    Transformación del orden legislativo de lo comunicacional

3.    Acceso a recursos y tecnología

4.    Formación y capacitación

5.    Producción de contenidos

6.    Investigación y seguimiento

 

LUCHA CONTRA LATIFUNDIO MEDIÁTICO:

Para lograr la soberanía alimentaria, por ejemplo, se necesita erradicar el latifundio. En el caso comunicacional, se trataría, entonces, de continuar avanzando en la lucha contra el latifundio mediático, de continuar avanzando en la liberación y ampliación de las frecuencias y señales para que estén disponibles a esa nueva avalancha de creación comunicacional revolucionaria nacional.

 

LEGISLATIVO:

Legislar a fin de que la banca disponga de una cartera crediticia preferencial para el área comunicacional, como lo tiene establecido para el tema agrario, habitacional y turismo. 

Que salga del limbo la ley de comunicación popular y que avance en la construcción de una ley de comunicación revolucionaria.

Es necesaria la aplicación de la Ley Resorte y el respeto al porcentaje que deben comprar tanto canales públicos como privados a los PNI. Actualmente nadie lo cumple y el sector privado lo enmascara constituyendo a muchos trabajadores de su planta en PNI.

Llegar a acuerdos de inclusión de contenido independiente con las cableras.

Se debe proteger nuestra floreciente producción comunicacional, gravando contundentemente, vía impuestos o aranceles, la importación de productos comunicacionales, incluso determinando tasas diferentes según sean contendios educativos, culturales, violentos, etc., de modo que sea más atractiva la adqusición de creaciones realizadas en el país y la de cierto tipo de contenidos; y se debe obligar a los medios privados a determinar procentajes de capital a nuestros Productores(as) Nacionales Independiente.

 

ACCESO A RECURSOS Y TECNOLOGÍA

Para lograr la soberanía alimentaria, se necesita el acceso del campesinado a maquinaria, tecnología e insumos. En el caso comunicacional, prácticamente ninguno de los equipos, máquinas e insumos que necesita la producción audiovisual, radial e impresa (cámaras, grabadores, imprentas, micrófonos, computadoras de edición, cintas de video, etc.) son producidos en el país. Quienes nos dedicamos a producir y crear los contenidos con los cuales expresar, difundir, alimentar y fortalecer esa nueva avalancha de creación comunicacional revolucionaria nacional, estamos a merced de las casas comercializadoras de estos equipos (que son pocas y especuladoras, por ejemplo, David and Joseph) o a los denominados rentals, que son de la burguesía y se nutren del capital privado y público que se destina a publicidad (actualmetne tienen todo acaparado). De allí que sea urgente, así como existe, por ejemplo, en materia de producción de alimentos, una política pública sólida, cohesionada y sostenida, orientada, por un lado, a facilitar la importación directa de estos equipos, con dólares oficiales y con créditos blandos; y por otro, a desarrollar la investigación y capacitación tecnológica para crear esos equipos en el país. Por lo tanto, se propone:

·      Crear una institución importadora de equipos para los colectivos de comunicación, con especial énfasis en los movimientos populares e incluso para el Sistema Nacional de Medios Públicos. 

·      El estado pudiera ser mediador a través de Suvinca: que compre y nos venda al precio real.

·      Crear una fábrica de producción endógena de equipos y accesorios a la producción comunicacional. Hay ejemplos con el Ministerio de Ciencia y Tecnología, quienes ya adelantan una fábrica de luminarias microled. Con FONACIT también se pudiera desarrollar un proyecto para la fabricación de dollys, grúas, steadycam y otros equipos que se necesitan para la realización audiovisual. La concreción de esta propuesta también sería la concreción de un paso más en la soberanía tecnológica.

·      Ampliar la potencia y alcance territorial de las radios y televisoras comunitarias.

 

 

FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN:

No hay un plan concreto-masivo de formación comunicacional ni para nuestros jóvenes ni para el movimiento popular. Debe dársele prioridad para dos aspectos primordiales: evitar que nuestros jóvenes se acerquen a las drogas y violencia (puesto que el mayor porcentaje de los que matan y mueren en nuestro país son jóvenes de las clases populares), y formar a los integrantes de movimientos populares para que ellos mismos puedan generar y divulgar sus noticias, historias, etc.

Apoyar y/o replicar a mayor escala los centros de formación existentes y a la vez proponernos la creación de una escuela de formación comunicacional revolucionaria, con estructuras flexibles, unas fijas y otras móviles, y propiciar la sinergia entre estos centros. Son fundamentales los equipos técnicos audiovisuales para dejarlos en cada lugar de formación. Esta escuela tendría un ala internacional para ejercer la práctica internacionalista de solidaridad. Hay necesidad de formación en diversos espacios de América Latina y el Caribe, donde nos piden apoyo y no hay política hacia allá.

Preservar los archivos audiovisuales existentes en la nación, con especial interés en los años de la Revolución Bolivariana. Hay archivos inalcanzables económicamente (Bolivar Films), otros que por falta de recursos no están siendo organizados para ser utilizados por el público como (Cotrain) y otros que no están siendo organizados, sistematizados y cuidados por falta de voluntad política (VTV).

 

PRODUCCIÓN DE CONTENIDOS:

Propiciar una institución productora con los objetivos que tuvo la Villa del Cine, pero destinada a la producción de contenidos para la TV. Existe una imperiosa necesidad de generar contenidos más que de seguir creando nuevas televisoras que abultan el presupuesto del Estado.

Es necesario direccionar recursos especiales destinados a la creación de contenidos para el sector infantil.

Reflexionar acerca de la conveniencia de multiplicar canales sin un análisis de los existentes y de sus potencialidades. Frenar el tema de llenar la TDA con nuevas televisoras. Una opción es fortalecer los canales que ya se tienen e integrar a esa TDA canales como HispanTV, RT español, EcuadorTV, canal estatal Boliviano, Canal 7 argentino, entre otros. No necesitamos más canales sino mas contenidos, más diversos, de mejor calidad, recreándose, buscando lenguajes para la diversidad de público.

Para lograr la soberanía alimentaria, se necesita colocación segura de su producción. En el caso comunicacional, se trata de garantizar que esta nueva avalancha de creación comunicacional revolucionaria nacional sea difundida a través del SIBCI y los medios privados. La prioridad debe ser el registro y visibilización de los procesos de empoderamiento del poder popular y la construcción comunal. Se están desarrollando procesos importantes que no se están registrando. Hay unas 200 comunas en construcción, legislando, con experiencias extraordinarias. El tema de las Comunas es sumamente importante y transversal, es el cauce donde desembocan nuestros esfuerzos. Si queremos convencer a los no convencidos, es la comuna una buena muestra para lograrlo, porque evidencia la máxima democracia protagónica y participativa del pueblo.

 

INVESTIGACIÓN Y SEGUIMIENTO

Propiciar las investigaciones necesarias para guiar la práctica comunicacional con equipos interdisciplinarios. Por ejemplo: evaluar qué contenidos y que formas hemos producido en el proceso, análisis de nuestros medios.

Apoyar el consejo de comunicación popular dentro de nuestros medios públicos de comunicación en áreas como la producción, formación, investigación y seguimiento. Esto será una garantía de que nuestro pueblo organizado tenga participación en la toma de decisiones y formulación de propuestas con respecto al contenido y las parrillas de programación.

A fin de que estas solicitudes no vayan al mismo limbo de las otras solicitudes que hemos hecho durante años se requiere que en el aparato del estado exista un espacio de interlocución y articulación con el sector de comunicación popular para darle seguimiento y consecución.

 

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