Trabajadores, jóvenes, campesinos y activistas de las fuerzas revolucionarias colmaron este jueves la plaza Bolívar de Guanare, estado Portuguesa, en respaldo a la decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de juramentar al presidente de la República, Hugo Chávez, cuando se recupere de salud.

“Es una decisión constitucional que reconoce y respalda la voluntad del pueblo”, resaltó Kelvis Aponte, del Frente de Jóvenes Socialistas de Guanare.

Argumentó el dirigente juvenil que, tal como lo establece la Constitución, el 7 de octubre pasado los venezolanos ejercieron su soberanía a través del voto en un proceso electoral donde “mayoritariamente relegitimamos al Gobierno revolucionario y a su líder”.

Haidé Montilla, del consejo comunal del sector La Gracianera, coincidió en que el pronunciamiento del TSJ se apega claramente a las disposiciones del artículo 231 de la Carta Magna y “cierra filas con la voluntad expresada por el pueblo” en los recientes comicios presidenciales.

“Dijimos de manera contundente que queríamos a Chávez hasta el 2019 y así se entendió dentro y fuera de Venezuela”, expresó.

Para Augusto Carrillo, del Frente Campesino Ezequiel Zamora, la decisión del máximo tribunal de justicia de Venezuela es “una decisión justa y constitucional” que no debe causar asombro ni ninguna diatriba en la sociedad venezolana, pues “la Constitución es sencilla, clara y fue elaborada por el pueblo”.

Refirió que el artículo 5 del texto constitucional establece que la soberanía reside de manera intransferible en el pueblo y “este pueblo se expresó sin titubeos el 7 de octubre”. Además, dijo, el artículo 231 faculta al Presidente para juramentarse ante el TSJ, en caso de un motivo sobrevenido: “El que patalea es por desconocimiento”.

Antonio Vásquez, vicepresidente del Consejo Legislativo de Portuguesa, destacó la masiva movilización del pueblo guanareño en apoyo a la declaración de la Sala Constitucional del TSJ y a la institucionalidad democrática del país: “Una vez más el pueblo está en victoria, defendiendo su voluntad y apegado fielmente a sus principios constitucionales”.

Llamó al poder popular a mantenerse movilizado y a no dejarse distraer por “voces apátridas interesadas en violar la misma Constitución que pisotearon durante el golpe de Estado”, en abril de 2002.