El ser humano en su quehacer cotidiano, constantemente indaga acerca de su realidad para intervenir en su contexto. Por ello cada vez se hace imperante contar con individuos creativos, críticos y propositivos que comprendan su mundo y lo cuestionen no sólo para entenderlo sino para transformarlo.

En ese sentido, el modelo educativo tiene una gran importancia dentro del desarrollo de cualquier país, ya que es determinante en la construcción de los valores y los principios de una sociedad. Es aquí cuando se visibiliza la relevancia de que el modelo educativo se adapte y se vincule a la realidad dentro de la cual está inmersa.

El modelo educativo enmarcado dentro del sistema capitalista, genera y reproduce desigualdades sociales, en la que existe una lucha de clases, donde la clase dominante oprime a la clase dominada,  y con lo cual las relaciones sociales terminan creando a un ser humano separado de su esencia y ajeno a su propia realidad, un ser oprimido bajo su propio pensamiento desarrollado para reproducir el capitalismo.

Todos estos elementos de explotación se encuentran inmersos dentro de los mismos salones de clases, por lo cual el educador (profesor, docente, etc.) tiene la primera y última palabra, y donde no existe una visión dialéctica para construir el conocimiento, al contrario se visibiliza una relación opresiva, en el que los y las estudiantes se ven desposeídos de su propia capacidad creativa y solo son vistos como depósitos de conocimiento.

Las universidades autónomas y privadas (clásicas) de Venezuela reproducen un sistema educativo caduco de corte euro centrista, apartado de las realidades latinoamericanas y creadas para el mantenimiento de un modelo político, social y económico que atenta contra la humanidad.

Las Universidades clásicas son universidades en las que se premia la meritocracia, el academicismo, la competencia y la antidemocracia. En las que no se respetan los sistemas electorales internos, donde el voto de un estudiante no determina las decisiones que sus autoridades toman y que a su vez no se poseen garantías para que aquellas personas de bajos recursos puedan realizar sus estudios de manera digna.

Con la llegada de la revolución bolivariana en Venezuela se ha masificado el ingreso a la educación universitaria de sectores sociales históricamente desposeídos y excluidos del sistema educativo, siendo nuestro país en Latinoamérica el segundo con mayor matrícula universitaria y el quinto en el mundo de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Entre los esfuerzos por acercar la universidad a las necesidades del pueblo que acertadamente se han realizado en el proceso revolucionario,  se encuentra el proyecto comunitario desarrollado por las universidades creadas en revolución, la ley de servicio comunitario, la universidad de los trabajadores,  la Misión Sucre, entre otros ensayos prácticos que pretende superar esa odiosa división entre los que piensan y los que hacen, pero también acortar esas distancias entre la producción científica y las necesidades de un proceso social que se encuentra rumbo al socialismo. A pesar de los grandes esfuerzos de estas universidades por construir una nueva alternativa de educación, en su seno se siguen reproduciendo los viejos vicios de un modelo que no termina de morir.

En la actualidad la producción de conocimiento dentro de las universidades se limita al cumplimiento de un requisito académico, en donde las comunidades no son más que un objeto de estudio, se cree que estas no pueden conocerse ni pensarse a sí mismas, ya que necesitan a un experto que les hable de su historia y de su identidad, a partir de categorías que no se ajustan a sus realidades, ni al proceso de transición al socialismo. En otros casos los métodos de participación son insuficientes y resultan ineficientes a la hora de garantizar la participación efectiva del pueblo en los procesos creativos.

Es por esta razón que la actual academia venezolana no genera herramientas teóricas ni metodológicas suficientes que permitan conocer la realidad social del país, las y los estudiantes nos hemos visto perdidos y desmotivados al no contar con marcos de referencia que permitan un intercambio de conocimientos con las comunidades, reivindicando el saber popular como un conocimiento válido para la academia, en consecuencia, afirmamos que son los sujetos que viven su propia realidad los que deben producir sus relatos, narrativas y discursos para construir juntos y juntas un modelo de sociedad más equitativo.

En este sentido para seguir profundizando la revolución los esfuerzos tienen que ser dirigidos a la búsqueda de una educación liberadora en la cual se permita una mejor comprensión dentro del entramado de las relaciones sociales, que incentive a la expresión de las ideas, reflexiones y opiniones para la edificación de soluciones integrales a los diversos problemas del país, debe perseguirse la incorporación activa de los ciudadanos en el devenir de su sociedad como promotores de su propio bienestar.

Tal como lo establece Paulo Freire “los seres humanos no solamente tienen que aprender a leer la palabra sino también su mundo”, lo cual supone la formación de nuevos seres pensantes, comprometidas en la búsqueda de su rol en la sociedad. Formados para creer en el poder popular como principal elemento constructor de un país.

Hay que impulsar un modelo que elimine de una vez la vieja visión competitiva y opresiva que se ha venido construyendo en nuestros recintos universitarios, que este nuevo profesional entienda que el conocimiento se construye colectivamente, no se impone, que existe una realidad latente y dinámica más allá de los libros y de las teorías.

Tenemos que entender que el Capitalismo reproduce seres castrados de su propia esencia humana, ausentes de creatividad, de emprendimiento, de crítica y reflexión y que es aquí donde está el nuevo reto de la educación, en recuperar todo aquello que estos modelo nos quitan, para la construcción de lo que el marxismo propone como “el nuevo hombre y la nueva mujer” como seres sociales comprometido a romper con los viejos esquemas que nos oprimen.

“Pensar hace libres a los seres humanos para opinar, criticar constructivamente, proponer, crear; en definitiva, el pensamiento es la reafirmación de la existencia de los individuos.” Paulo Freire

Estudiante de Trabajo Social Jean-Paul Guelfi
Colectivo Voces por la Unidad
Red de Estudiantes por la Universidad Necesaria

Juventud del Gran Polo Patriótico Simón Bolívar

MODELO INCLUYENTE A LA EDUCACION

REPRESION ESTUDIANTIL EN LA CUARTA REPUBLICA

 

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