Gustavo Villapol


Por  Gustavo Villapol

“Debo darle las gracias a las agencias de noticias nacionales e internacionales -que con mucha dedicación han hecho un “magnífico” reportaje peliculesco en el que se muestran ellos mismos como inmaculados y salvadores de nuestros conciudadanos en la frontera colombo-venezolana-, por haber roto los lazos de hermandad, solidaridad, respeto y unidad de mi familia.

Esta carta abierta la hago para hacerle saber a todo el pueblo colombiano y a los medios de comunicación hegemónicos e hipócritas, que debido a los mensajes xenofóbicos, dogmáticos y sectarios de forma subliminal, y también directos, difundidos indiscriminadamente, sin un análisis de fondo serio y sin ética periodística, han logrado generar odios, resentimientos y muchos perjuicios al interior de mi familia.

Mi familia es bastante numerosa, parte de ellos viven en diferentes estados de la República Bolivariana de Venezuela y la otra parte vivimos en territorio definido jurídicamente como colombiano, donde nos encontramos con muchas dificultades y necesidades económicas, sociales y políticas. La armonía y la unidad habían sido dos principios fundamentales para mantener las buenas relaciones familiares, pero eso empezó a cambiar desde hace dos semanas cuando se dio inicio a la campaña de odio orquestada por los medios masivos de comunicación nacionales y las filiales internacionales de las grandes corporaciones de propaganda.

 Antes de, las conversaciones y mensajes por WhatsApp, Facebook y llamadas telefónicas eran muy amenas: se hablaba de hacer reuniones familiares, paseos, reuniones de amigos y hasta de encuentros para lograr conocernos los que aún por la distancia y por los avatares de la guerra, la pobreza y la desigualdad manifiesta en mi patria colombiana, no habíamos logrado conocernos. Antes de… se publicaban chistes sanos, canciones, mensajes de reflexión, lo bueno o lo malo que había estado la jornada diaria de cada uno, etc. Pero en estos momentos pareciera que hubiésemos vuelto a la guerra civil bipartidista. Los mensajes cambiaron de tono.

Nuestro grupo de WhatsApp, donde estamos agregados la familia que reside tanto en Venezuela como en Colombia, se convirtió en un campo de batalla verbal donde las frases de cariño, amor y reflexión se convirtieron en insultos, reclamos y calificativos denigrantes hacia dos pueblos hermanos. Como es lógico, tantas frases cargadas de odio hacia el hermano pueblo venezolano causó heridas e indignación en la parte de la familia que reside allá y que se sienten tan colombianos como venezolanos pero que no lograron contener su malestar y respondieron con textos, mensajes y notas de voz cargadas de profundo resentimiento familiar, al punto de llegar a discutir sobre quiénes eran más inteligentes de la familia, quiénes sí estudiaron y quiénes no, quiénes eran uribistas, santistas, chavistas, maduristas, etc.

Y  la pregunta es ¿por qué llegamos hasta ese punto? La respuesta la tienen los medios de comunicación que son los que sembraron esa semilla de odio en nuestra familia y en millones de familias colombianas.

Gracias RCN, Caracol, Blu Radio, La FM y de más medios mezquinos de comunicación, por acabar la unidad y la armonía de nuestra familia. Yo siempre he dicho que cuando la idiotez periodística se vuelve contagiosa genera una especie de epidemia llamada estupidez, algo parecido al retraso mental. Falta ver cuántos más se siguen contagiando y cuantas familias más se siguen dividiendo.

Atentamente..

Un colombiano afectado por la campaña de odio de los medios de comunicación en Colombia”.

 

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