Fernando Giuliani

 

por: Fernando Giuliani

 A decir de Fernando Giuliani, integrante del movimiento Psicólogos por el Socialismo, la guerra psicológica apunta, entre otras cosas, a generar miedos en la colectividad. Este sentimiento, uno de los efectos más graves que le atribuye a esta estrategia de manipulación, provoca en las personas la necesidad de “atacar o escapar”.

“El miedo y la rabia tocan el elemento fisiológico que lleva al individuo a huir o a atacar”, precisó Giuliani en su disertación durante el conversatorio La Guerra Psicológica realizado ayer por la Defensoría del Pueblo. Este fue uno de un ciclo de foros y conversatorios de la cátedra libre sobre visiones críticas de derechos humanos, que mantiene esta institución.

El psicólogo definió la guerra psicológica como acciones planificadas orientadas a vincular ciertos pensamientos y sentimientos para generar incertidumbre, desconfianza, rabia y miedo. El objetivo “es afectar la actitud, la predisposición, de las personas”.

OBJETIVOS CLAROS

Giuliani recalcó que influir en la actitud una persona implica influir en su “predisposición afectiva y cognitiva”. Entre los efectos en las actitudes, destacó “la generación de un tipo de pensamientos específicos caracterizados por el poco o ningún tiempo que los individuos invierten en analizar las ideas”.

“Si tenemos muchos pensamientos acríticos y una parte emocional y afectiva negativa, por ejemplo, hacia un cierto tipo de personas, se corre el riesgo de construir prejuicios del tamaño de una catedral”, explicó el experto.

“La guerra psicológica se mueve en la realidad psicológica” reafirmó el expositor, quien reconoció que aunque toma elementos de la realidad, “manipula su dimensión psicológica”. No obstante, Giuliani se esforzó en explicar que no todo lo que podría incidir en las actitudes de las venezolanas y de los los venezolanos se debe a la guerra psicológica. En ese sentido, sugirió el identificar con bastante precisión qué es guerra psicológica y qué no lo es. Señaló que de no hacerlo, las personas corren el riesgo de atribuirle “todo lo que esté mal” a este fenómeno.

CATÁSTROFE FINAL

Otras de las estrategias que Giuliani mencionó es la formación de pensamientos “rígidos, cerrados”, que inciden “en la imposibilidad del diálogo”. Asimismo, planteó que la guerra psicológica generan “una visión de catástrofe final.

Indicó que según estudios realizados por el movimiento Psicólogos por el Socialismo, “una buena parte de la población, que coincide con la población opositora, ven el proceso revolucionario como una catástrofe final”. Lo que a su entender, ha generado en este sector “niveles altos de desesperación”, “una sensación de pérdida de control absoluto”, que impide visualizar situaciones mejores.

De acuerdo con Giuliani, la aplicación de este tipo de estrategia en Venezuela tiene un blanco especifico: El Gobierno Nacional. Aunque insistió en que no hay que restarle responsabilidades al Gobierno, sostuvo que las afectadas y los afectados “tienen una visión rígida y la necesidad permanente de atribuirle todo el problema a una solo objetivo”.

En este sentido, el psicólogo se refirió a la necesidad que tiene la población opositora de salir de esta situación -del Gobierno Bolivariano-, “a como de lugar, a cualquier costo”, argumentando que “cualquier cosa será mejor de lo que se tiene”.

HERRAMIENTAS PARA LA DEFENSA

Por último, el experto precisó algunas bases para enfrentar esta estrategia de ataque psicológico, entre ellas: mantenerse informado por medios propios, promover la capacidad para general información, mantener espacios permanente de debates y análisis colectivos, conservar la moral en alto, recordar los logros históricos de la revolución, no permitir que la oposición se apropie de los principios ideológicos del proceso bolivariano y ser fiel con el presidente Nicolás Maduro y con el legado del Comandante Hugo Chávez.

EN SU DISERTACIÓN DURANTE EL CONVERSATORIO SOBRE LA GUERRA PSICOLÓGICA REALIZADO POR LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO

 

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